Eduardo Kohn, B'nai B'rith International Director of Latin American Affairs
El Observador (Uraguay) ran an op-ed by B'nai B'rith International Director of Latin American Affairs Eduardo Kohn. Please read a summary in English, followed by the full piece as it ran in Spanish.
Israel's interception of a flotilla coming from Turkey to break the Gaza blockade in May ended tragically. This caused an immediate and automatic political and media lynching of the entire State of Israel (not the government in particular or its defense minister), and a passionate and disproportionate use of hate.
There has been an avalanche of hate directed at Israel, which was accused of violating "international law," "crimes against humanity," and other baseless expressions without explaining what the law is about, and moreover, without checking the facts.
Today, we know there was no violation of international law by Israel. Hamas (the terror group that is the ruling power in Gaza) does not recognize Israel's right to exist. Israel clearly announced for more than one week that it would not let anyone invade territorial waters. Israel also did not authorize limits in international waters.
Israel formally announced to the U.N. secretary-general that it will not let any ship invade its territorial waters; this was known worldwide. What has the U.N. secretary-general said? Nothing.
Unfortunately it is easier for the U.N. secretary-general to deliver a brief speech after a calamity rather than proceeding to prevent it.
Between hypocrisy and the confrontation against fanaticism, we cannot wait until the unbridled hate against Israel is publicly repeated by the Iranian president and his allies in South America, Central America, and the Middle East.
But, we can expect responsible behavior in those who have the obligation to encourage peace. It is a responsibility that today is in the hands of powers on every continent.
To embrace those who want to wipe Israel off the earth and deny the Holocaust is not a message of peace and responsibility and does not encourage any future of minimum hope, but of less certainty.
The piece as it ran in Spanish in El Observador on June 24
El abordaje israelí a un barco de origen turco de una flotilla que intentaba llegar a Gaza y que tuvo un desenlace trágico al finalizar mayo provocó un automático e inmediato linchamiento mediático y politico a todo el Estado de Israel (no en particular a su gobierno o a su ministro de Defensa), desproporción que ni siquiera se había visto ni escuchado en las confrontaciones bélicas de 2006 y 2009 por citar las últimas (Israel e Hizbollah; Israel y Hamas).
El linchamiento fue como todo acto de ese tipo: una avalanche de odio en la cual los inquisidores hablaron de "derecho internacional"; "crímenes contra la humanidad"; y otras lindezas, sin inmutarse por explicar qué dice el derecho internacional y mucho menos averiguar qué sucedió realmente.
Hoy, sabemos que no hubo violación del derecho internacional por parte de Israel, ya que Israel y Hamas (gobierno de la franja de Gaza) están en estado de beligerancia, y que en ese marco Israel advirtió durante más de una semana que no iba a permitir invadir aguas territoriales ni el límite permitido en aguas internacionales. Pero claro, es más fácil para el secretario general de la ONU hacer un breve discurso después de una calamidad que proceder a prevenirla.
Israel ha advertido por nota oficial al secretario general de la ONU el viernes 18 de junio que no permitirá que barcos de ningún tipo invadan sus aguas territoriales y la advertencia es pública y notoria. ¿Qué ha dicho el secretario general? Nada.
El escritor, docente y periodista uruguayo Lincoln Maiztegui Casas escribió el 20 de junio en el periódico El Observador, al respecto del enfrentamiento tragic de fines de mayo:
" ... una vez más, me parece necesario levantar la mira y colocar el hecho sobre el gigantesco telón de fondo de lo que se juega en esa zona del mundo. Ya lo he dicho repetidas veces, y algunas voces mucho repetidas veces, y algunas voces mucho más autorizadas que la mía lo han proclamado urbi et orbi: aquí lo que se dilucida es un conflicto decisive entre la racionalidad y el fanatismo, entre la tolerancia (palabra antipática esta, que da un poco la idea de 'no me gustas, pero te aguanto'; no se me ocurre una mejor) y la intransigencia, entre el racism y el amor al prójimo; extremando las expresiones, entre el medioevo que quiere renacer y el viejo sueño ecuménico de fraternidad humanista".
Ese mismo domingo 20 de junio, el ex presidente de Uruguay, Dr. Julio M. Sanguinetti, escribió en el diario El País sobre el mismo tema: "... La cuestión, es profunda y compleja. No se limita a un episodio que –siendo trágico–no lo es más que los mil y un atentados fundamentalistas que han sembrado muerte y destrucción. El Estado Palestino nacerá algún día cabalmente. Y merece existir tanto como Israel tiene derecho a tener fronteras seguras. Pero no es posible seguir en la falsedad propagandística. ¿'Flotilla de la Libertad' para apoyar el gobierno de Hamas? Si se quisiera realmente ayudar, nos imaginamos convoyes de medicamentos y alimentos o cuantiosas inversiones destinadas a dar trabajo. Pero hablar de 'libertad', tratándose de organizaciones totalitarias que la niegan, rebasa la ingenuidad para caer en el territorio del 'cretinismo útil', como se decía en los viejos tiempos de la Guerra fría".
El "cretinismo útil" definido por el Dr. Julio M. Sanguinetti hoy tiene muchos adeptos en todos lados , en todos los continentes, y está sumergido en el enfrentamiento entre racionalidad y fanatismo que menciona el profesor Maiztegui.
En ese contexto, no cabe esperar que el odio desenfrenado contra Israel expresado públicamente por el presidente de Irán y sus aliados en América del Sur, América Central y Cercano Oriente disminuya ni se llame a silencio, todo lo contrario.
Sí cabe esperar responsabilidad en quienes tienen la obligación de alentar a la paz, responsabilidad que hoy tienen potencias de todos los continentes. Abrazarse con quienes quieren borrar a Israel de la faz de la tierra y quienes niegan el Holocausto no es un mensaje ni de paz ni de responsabilidad, ni alienta a un futuro de mínimas esperanzas, ni hablar de certezas.